
"Amé todo lo que pude. Muchas veces también me entregué al amor por piedad, por dar placer. En mi juventud, en mi adolescencia, me gustaba sentir la pasión, el fuego de los otros cuerpos, sus jadeos. Aunque yo no los amara, me gustaba ser amado, deseado. Eso me ocurrió muchas veces, y yo era feliz. Me sentía saboreado, quitando sed, como un racimo nuevo, dulce fresco, y eso me hacía bien. "
Leonardo Favio
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