" ¿ Por qué cuernos me engañaste?" , de Ana von Rebeur , Editorial Norma , 2010

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miércoles, 25 de agosto de 2010

Cómo saber que estás con un Don Juan


Los hombres con actitud ganadora ganan a las mejores mujeres.
En primer lugar, porque saben cómo hacer una buena entrada y ganarse un puesto de jerarquía ante los ojos de los demás.
En segundo lugar, porque las mujeres adoran a los ganadores y rechazan a los perdedores.
En el reino animal, el macho Alfa copula con todas las hembras mientras mantiene a raya a los machos de rango secundario. Como en el mundo humano abundan los machos Zeta, un macho Alfa tiene todas las de ganar.
Y si tu macho es de tipo Alfa, estarás en el lugar de la letra Zeta .
Casi todas las mujeres tienen un ideal de macho Alfa que cumple con lo que ellas sueñan. Tal vez sea protector, amoroso, guapo, atento, sonriente, elegante...la cuestión es que crees verlo por ahí, y -si le das la oportunidad-, te subyuga, cautiva y enamora. El efecto que tiene en ti, suele tenerlo también en una cantidad enorme de mujeres.
Dado que la mayoría de los hombres padecen insuficiencia comunicacional innata ( hablan demasiado o no hablan nada) , un hombre que ande por ahí escuchando mujeres y replicando algo más que los típicos monosílabos masculinos -“Ajá” , “Mmm...” o “Ya veo” – será un auténtico seductor, aunque tenga menos dientes que tu marido.
Los seductores natos no sólo escuchan a las mujeres con devoción, sino que usan el más simple truco de conquista imaginable: sabe qué quiere escuchar una mujer . Comienza el encuentro diciendo “ Qué hermosa ...( nariz/ ceja/ cintura/ lengua/ etc)... tienes...Ahora dime cómo te sientes, qué piensas de la vida ...”. Logran que la mujer que le interesa sienta que ella es para él el centro del mundo. Es capaz de hacer cualquier cosa por ella, asi sea una semidesconocida. Cuando una mujer percibe que un hombre la acompaña a la casa bajo una lluvia torrencial, ella misma le da luz verde. Si descubre que él además es un eximio esquiador o buzo de naufragios...¡BINGO!
Las mujeres adoran a los especialistas. Si eres hombre y quieres enamorarlas, especialízate en algo y ganarás su corazón, más todo lo que late debajo. Y si te especializas en matar toros, las tienes a todas . En la historia del mundo, ninguna otra profesion parte más corazones femeninos que la de ser torero. Isabel Pantoja y Lucía Bosé te pueden contar cómo enbanderillaron a un par de rivales para quedarse con el galán.

Para ser infiel hay que saber mentir


Ser infiel se trata de ser pícaro, de hacer algo prohibido, y salir bien librado, sin ser descubierto. Una infidelidad al descubierto no es infidelidad: es voyerismo. Además, dura muy poco, o no llega a concretarse.
El infiel debe tener una memoria prodigiosa que les impida cometer errores garrafales. No puede correr el riego de decir “No, no vayamos a ver “Pasión Otoñal” , esa peli ya la hemos visto”, cuando no era contigo con quien fue al cine. Tampoco puede decirte “ ¿Por qué quieres ver “ Adulterio”? ¿Acaso has descubierto algo?”
La poca memoria puede arruinar la vida amorosa del infiel en segundos haciéndole decir “¿Otra vez pollo al ajillo? ¡Pero si ya cenamos eso ayer!”, cuando fue con la otra con quien saboreó muslo y pechuga.
Prepárate también para enterarte de que el cumpleaños de Juan entre amigos realidad se trataba de una cita a solas con Juana.
No hace falta ser joven y guaperas para trampear . Conozco el caso de un galán maduro que se hizo una nueva dentadura postiza con el dinero que su esposa tenía reservado para unas vacaciones en el mar. Con esa actitud, él no sólo demostró que no le interesaba ir con ella al mar, sino que quería quedarse en la ciudad sonriendo muchísimo.
Las mentiras por omisión también son mentiras, y no menos graves que las mentiras por invención.
Cuando te enteras por terceros de cosas que tu marido te tendría que haber contado durante la cena, tú estás en problemas, pero él en problemas mayores.
Sólo puede tener una doble vida quien sabe mentir bien.
Hay mujeres que sólo se enteraron de que su marido tenia otros hijos y otras esposas...en la noche del velatorio del infiel , donde a él le lloraban perfectos desconocidos. Y eso no es nada. Lo peor fue cuando lloró desconsoladamente una perfecta desconocida. La esposa solo quería verlo vivo otra vez, por supuesto …¡ para ,matarlo con sus propias manos!

Cómo ocultar pruebas y mentir decentemente

Ser infiel no es moco de pavo. Más bien es moco de mujer. Tampoco es soplar y hacer botellas, sino suspirar y hacer escenas.
Al principio, las perspectivas de tener sexo con otra persona sin mayores consecuencias puede resultar deliciosamente tentadora Todos seríamos infieles si supiéramos que podríamos andar haciendo travesuras por ahí con la garantía absoluta de que jamás seríamos descubiertos. Pero hete aquí que todos sabemos que nos llevaría demasiado tiempo hacer todo lo necesario para seguir con el affair sin que se caigan la escenografía y quedemos desnudos al descubierto en el centro de la escena.
¿ Que hay que hacer para mentir bien?

-No llevar a ambas a la Opera si se lo has prometido a las dos .

-“No he llegado muy tarde...¡Eres tú quien se ha ido a dormir muy temprano!” .

-Botar a la basura los jaboncillos, servilletas, cajas de cerillos, caramelos y souvenirs de los hoteles. No, no se lo regales a la hija menor. No será divertido que su mujer la vea peinando a las Barbies con el peine del hotel “Tú y Yo ”.

-Estar atentos a los lapsus linguae y actos fallidos como “Me he dado cuenta de que me encanta cuando me dices cosas al oído en francés. ¿Qué tu no hablas francés? ¡Perdona, quise decir “ en español”!”

-Ocultar recibos, facturas , tickets que evidencien gastos a deshoras en sitios poco habituales, como salmón ahumado y champagne a las 9 de la mañana en el Ritz.

-Asistir a reuniones con amigos de la amante, peinándose con raya al medio para que ningún vecino le reconozca como “el marido de Magdalena, la del 2 “B” ”.

C-oncretar citas en sitios alejados y solitarios, pero no tanto como para que tres bandas de malvivientes se disputen quién de los dos violarán primero.

-No compartir excitante información con los amigos, y guardarse los detalles de la aventura para uno solo, por más doloroso que sea no poder decir “ Anoche tuve siete orgasmos con una pelirroja increíble”.

-No usar a los parientes cercanos para pedir consejos, como “ ¿Crees que le caerá muy mal a mi esposa si me largo con una de quince? Yo pienso que querrá que la deje sola y tranquila con los siete críos...¿ Tú que opinas?”.

-No mentir a los hijos. Es muy feo decirles que se equivocan cuando están diciendo la verdad: Si te dicen “Papá, ayer te he visto con una cara de gran felicidad tomando un helado en la plaza con una mujer muy guapa”. Diles ; “ Si , no sabes que deliciosa estaba la fresa”

-No confundir lo que contó una con lo que contó la otra: “¿ Cuándo te hacen la apendicectomía, cariño? ¡Caramba! ¿ Que no te harán ninguna apendicectomía? ¡Pero qué suerte bestial que tienes!” .

-No nombrar a ninguna mujer en sueños.Si se escapa un nombre, decir que “ María- Marta -tesoro–mío- ven –que- te -como -el -coño” era el nombre del pecesito dorado que tenías en tu más tierna infancia.


Ser infiel intentando no ser descubierto es como hacer malabares con corazones humanos...¡Un circo agotador!
No le conviene ser infiel quien no está con ganas de salirse de la rutina y mantener un doble juego impecable.
En el film “ El Infiel” , el director Adrian Lyne – el mismo que en “Atracción fatal” nos enseñó la receta del guiso de conejito – narra cómo la armonía de una pareja perfecta se destroza cuando la esposa halla en su amante la dosis de adrenalina que su marido no le da. Es que hay demasiada gente dispuesta a mentir todo lo que sea necesario con tal de sentir una pasión que creía ya archivada. Y no mide las consecuencias que esto pueda ocasionarle. Bueno, también hay gente que lleva armas y granadas al estadio de fútbol, sin medir las consecuencias que esto pueda ocasionarle.

Infieles por ataque de romanticismo


Las mujeres infieles son más propensas a caer en esta justificación, porque el sexo sin amor – aunque lo sienten - está mal visto desde afuera. Por eso tienden a creer que están enamoradas cuando lo que quieren es una simple encamada rápida. Aunque “Simplemente me enamoré” es el justificativo más idiota que un hombre puede decirte, muchos hombres se deleitan sintiéndose “caídos en los brazos del amor”, como si fueran víctimas del destino. Hay mucha gente que necesita estar siempre en la etapa de idealización y de fusión para sentirse amados y enamorados. Pero al poco tiempo empiezan a darse cuenta de que su Julieta tartamudea y que su Romeo se lleva revistas al baño. Con lo cual, el amor se esfuma y hay que enamorarse de otro urgentemente. Con el mito de que “ encontré al amor de mi vida” (un invento de la sociedad para prevenir la promiscuidad juvenil) el amante romántico justifica su aventura confundiendo con amor puro al sexo puro. Son los tipos que cambian las cosas diciendo que con ella “ había química”, cuando lo que había no era químico, sino físico.

Los infieles que buscan un trofeo



Muchas mujeres sienten que se merecen un premio luego de tres meses de ir al gimnasio y seguir a rajatabla la dieta del huevo duro. El premio es un encuentro cercano del tercer tipo con el entrenador personal, que por supuesto en este caso se llama “clase de aproximación al conocimiento muscular profundo”. O al menos eso es lo que le dices a tu marido.
Muchos hombres exitosos sienten que tienen que cobrarse en especies sus esfuerzos, porque según ellos la esposa no les compensa lo suficiente. Así es como los futbolistas famosos, los cantantes de rock y los presidentes franceses tienen hijos nuevos por doquier, dado que ellos se reproducen con la misma velocidad que sus billetes en la banca suiza. Un hombre que se siente un ganador, siente también que cuenta con un aura de impunidad que le permitirá hacer lo que le venga en gana sin consecuencias nefastas. La esposa se encarga de bajarlo a tierra y demostrarle que esto no es así.
Si tienes un hombre que se siente superior o que de golpe se hizo famoso, pégate a su lado y espántale a las seguidoras que caerán rendidas a sus pies sólo porque lo ven satisfecho consigo mismo. Un dato útil: Un hombre no necesita ser exitoso para buscar premio. Algunos sienten que lo merecen sólo por estar durmiendo la siesta esperando que tú traigas el sueldo a casa.